Ante la falta de resultados en materia energética, el gobierno de Peña Nieto inventa como un supuesto triunfo la liberalización de los precios de la gasolina.
El gobierno habla de liberalización de precios, un concepto equivocado porque en realidad se trata de una decisión administrativa.
El precio liberado es aquel que se establece por la oferta y la demanda del producto, pero en este caso no se establecerá por el juego de la oferta y la demanda en México, sino que la Secretaría de Hacienda administrará el precio de los combustibles, es decir, como una decisión administrativa el gobierno alineará el precio mexicano al precio de Estados Unidos.
Eso se puede hacer con la reforma energética o sin reforma energética.
El sistema de bandas (precio máximo el precio mínimo) es un sistema de precios administrados; es meramente una decisión política; el gobierno hace un juego de palabras revolviendo términos: liberalización es igual a la baja de precios que es igual a la reforma energética
Como la gasolina de Estados Unidos es más barata debido a la caída de los precios del petróleo y como aquí en México el precio se congeló después del gasolinazo anual de enero pasado y este precio quedó muy elevado después de casi tres sexenios en que la gasolina subía cada mes.
Ahora, existe una brecha, un diferencial de precios que se debe ajustar, el gobierno quiere aprovechar para decir que es un triunfo de la reforma energética, pero arropa su discurso con argumentos imprecisos, por no decir engañosos, que es preciso dilucidar.
Si los precios de los combustibles de México van a bajar, la consecuencia inmediata será una pérdida de ingresos fiscales por menor recaudación de IEPS, entonces, ¿por qué en la Ley de Ingresos de la Federación el monto del IEPS aumenta?
Hay un discurso hacia fuera que en sus números de recaudación se contradicen.
En el caso del IEPS, el aumento de 4.7% se debe fundamentalmente al aumento que se estima en la recaudación del IEPS a gasolinas y diésel, lo que implícitamente significa que los precios de estos productos se mantendrán por encima de los precios internacionales de referencia.
A lo largo de este año 2015 el consumidor de Estados Unidos se ha mantenido sistemáticamente abajo que el precio mexicano.
Si a partir de 2016 el precio mexicano se homologa al de Estados Unidos eso será una decisión administrativa de la Secretaría de Hacienda y no producto de la competencia, no producto del mercado ya que para enero todavía ni mercado habrá
Sin haber hecho la reforma energética se podía haber tomado la decisión; se trata pues de un nuevo engaño, un engaño espectacular porque se le dice a la gente que es producto de la reforma energética sin serlo.